Antecedentes de la Independencia

Antes de que el cura Miguel Hidalgo y Costilla diera el "Grito de Independencia" en septiembre de 1810, ya se habían dado otros intentos por cambiar el estado de cosas en el territorio que aún se llamaba Nueva España.

Los intentos más cercanos y que fueron marcando el camino por el que la Nueva España llegaría a independizarse del imperio español surgieron en 1808, cuando las tropas de Napoleón Bonaparte invaden España, el rey Carlos IV renuncia al trono a favor de Fernando VII y éste es hecho prisionero por los invasores.

Por primera vez durante toda la vida colonial, España carecía de rey, es decir de autoridad y, por lo tanto todas las colonias del imperio se encontraban acéfalas políticamente.

¿Qué hacer ante esa situación? La respuesta a esa pregunta tenía dos sentidos diferentes, de acuerdo con la particular situación en la que se encontraba cada uno de los grupos directamente involucrados.

El primer grupo, los criollos, estaba formado por personas nacidas en territorio americano y de ideas liberales; mientras que el segundo, los peninsulares, eran europeos de origen y estaban acostumbrados a los privilegios de su condición dominante.

Al respecto, cabe mencionar que con la llegada de la casa de los Borbón al reino de España, llegaron también nuevas ideas para su progreso, con lo cual se dieron muchas facilidades para propiciar el crecimiento de la economía y se tomaron las medidas para mejorar la administración.

Esas nuevas formas de hacer las cosas dieron como resultado el mejoramiento de la economía en la Nueva España. Asimismo, se tomaron medidas para el mejoramiento educativo, lo que a su vez trajo como consecuencia el desarrollo de la intelectualidad novohispana.

Con las mejoras antes dichas llegó de Europa una nueva forma de pensamiento, la Ilustración, que dio paso a una "fiebre" por conocer todo lo referente al territorio en que vivían, sus recursos naturales, su paisaje, su clima, etcétera.

El nuevo orden de ideas hizo que también las situaciones políticas se abordaran desde otra perspectiva: con los ojos de una persona que había nacido en el territorio que habitaba y no como un extranjero colonizador.

De ahí que al quedar el reino de España sin rey, los criollos se plantearan la situación desde un punto de vista diferente al de los peninsulares. Aunque descendientes de españoles, habían nacido en tierras americanas y su arraigo afectivo era para el lugar en que vivían y no para una tierra demasiado lejana.

En 1808, el Cabildo de la ciudad de México estaba constituido por criollos que, basándose en las leyes medievales de España, interpretaron que en ausencia del rey se debía crear una Junta, compuesta por representantes del virreinato, y atender los asuntos del gobierno, hasta que se restableciera la monarquía y con ella el gobierno de España. 

Por su parte, los peninsulares –quienes tenían el privilegio de ocupar las mejores posiciones, tanto económicas como políticas de la Nueva España y que por ello conformaban la Audiencia, que era un órgano que asesoraba al virrey-, interpretaron que a pesar de que se vivía una situación irregular, se debía seguir obedeciendo las órdenes que emanaran de España.

El Cabildo de la ciudad –entre cuyos miembros se encontraban Juan Francisco de Azcárate y Francisco Primo de Verdad-, le propuso al virrey que convocara a la Junta mencionada, pero que él continuara al frente del gobierno del virreinato.

Ante esta situación, los miembros de la Audiencia dieron un golpe de Estado, apresaron al virrey Iturrigaray y designaron a Pedro de Garibay para sustituirlo en el puesto.

Como los peninsulares no dejaron ninguna alternativa para los criollos, éstos se dieron a la tarea de conspirar secretamente, aunque es importante señalar que al inicio no se consideraba la idea de independizarse de España, sino solamente no obedecer las órdenes provenientes del gobierno invasor, que mantenía encarcelado al legítimo rey.

De entre los varios intentos por arrebatarle el gobierno a los peninsulares destaca el promovido en Valladolid (Morelia), en el que participaron José María García Obeso, José Mariano Michelena, Manuel Ruiz de Chávez y fray Vicente de Santa María, además de que contaron con la participación de Ignacio Allende y Mariano Abasolo.

Descubierta esta conspiración, el virrey, temiendo que se fuera a radicalizar el descontento, no actuó con severidad contra los levantados. Sin embargo, como no cambió en nada la actitud de los peninsulares fue inminente  que se radicalizaran las posiciones y se desatara la violencia armada.

Por ello, cuando el cura Hidalgo llama a la independencia, a pesar de su posterior captura y fusilamiento, fue imposible para las fuerzas imperiales evitar que la colonia lograra ser independiente y que cambiara su nombre de Nueva España por el de México.

Autor: Leticia Barragán López

Este contenido es propiedad del Sistema Nacional e-México
Source: http://emexico.gob.mx/wb2/eMex/eMex_Antecedentes_de_la_Independencia?page=1

 

 

Sindicar

RSS 0.91
RSS 1.0
RSS 2.0
ATOM 0.3
OPML
Donacion

Multi Search

Sitio

Google
Buscar este sitio usando Google


MultiSearch by Is Open Source

En línea

Hay 52 invitados en línea

Iniciar sesión

OpenMind is a Free Template designed by Ricard Lozano.
Powered by Elxis - Open Source CMS.
Copyright (C) 2006-2014 Elxis.org. All rights reserved.